Tramo I Escorial – Jaraiz de la Vera
Iniciamos nuestra ruta en el Escorial, localidad punto de partida de innumerables rutas por la sierra madrileña, y de fácil acceso desde la A-6.
Salimos hacia el Puerto de la Cruz Verde, el cual coronamos dirección Robledo de Chavela. Esta primera parte discurre por la Sierra de Gredos, cordillera de monte bajo, sin zonas escarpadas y carreteras por lo principal de curvas amplias.

Pasado Robledo de Chavela, enganchamos la M-501, la conocida carretera de los pantanos, dejando la orografía de montaña para incorporarnos a una nacional más rápida.
Esta carretera, que pasa a llamarse CL-501 una vez cambiamos de comunidad autónoma, nos lleva por la falda sur del macizo de Serranillos, zona de altos árboles y carreteras en muy buen estado. Una vez sobrepasamos Piedralavés, nos desviamos por la CM-5006, dirección Navamorcuende. Aquí empieza lo bueno, se trata de un tramo de apenas 11km con una de las mejores secuencias de curvas concatenadas de toda la provincia, curvas medias, redondas, nobles, y con asfalto firme y nuevo. Tras llegar a Navamorcuende, retomamos la CL-501 por Buenaventura, hacemos una subida al clásico Pedro Bernardo donde podremos descansar a tomar un café o un aperitivo. Volvemos a bajar a la CL-501 tras realizar las paellas de Pedro Bernardo, y continuamos hacia Arenas de San Pedro, donde la ruta cambiará un poco de ADN, dejando la curva amplia y rápida, por la carretera ratonera y llena de naturaleza que nos acompaña desde Arenas de San Pedro hasta Candeleda. Ganamos el espectacular paraje rodeado de pinos silvestres, pero perdemos ancho de carretera y asfalto, pero merece la pena.
Continuamos hasta Madrigal de la Vera, donde nos incorporamos a la EX-203, carrretera que enlaza los diferentes pueblos de la Vera. Es una preciosa carretera, que une todos los pueblos de la Vera hasta Jaraiz, pero dicha afluencia de localidades penaliza un poco debido al tráfico que supone.
Tramo II Jaraiz de la Vera – Barco de Ávila
Una vez pasado Jaraiz de la Vera, tomamos la EX-213, dirección Arroyomolinos de la Vera y Cabrero. Esta carretera es todo un circuito de alta velocidad, curvas rapidísimas, pero de asfalto y firme impecable, que nos permiten, y aquí cada uno con su responsabilidad, dar rienda suelta a los caballos. Una vez llegamos a Cabrero, tomamos la variante CC-141, dirección Valdastillas, para hacer el puertecillo que le da nombre a la localidad. Tras esto, desembocamos en plena N-110, nacional que discurre por pleno Valle del Jerte.

La N-110 nos lleva a lo largo del Jerte, valle poblado principalmente por cerezos, otorgándole una flora y paisajismo único. Además, a mitad de valle, tenemos el puerto de Tornavacas, que va encontrando salida al propio valle, alcanzando una altura de 1275m. Imposible describir la espectacularidad del mismo, debido su desnivel en pocos metros, a lo largo de, eso sí, una carretera más lenta y estrecha de lo que traíamos.
Una vez rebasamos el Puerto de Tornavacas, entramos en la comunidad de Castilla y León, dando lugar a una carretera prácticamente recta y sin desnivel, hasta llegar al Barco de Ávila.
Tramo III Barco de Ávila – Cebreros
Una vez llegado al Barco de Ávila, cogemos la carretera que nos lleva hasta Burgohondo, la AV-941>903. Esta carretera, retoma la orografía de monte bajo, pero con un paisaje muy “pedrizo”, rodeado de grandes cantos redondos, que impresionan al mismo tiempo que intimidan, puesto que van desde la lejanía, hasta el borde del asfalto. No obstante es una imagen espectacular, que te va acompañar hasta poco antes de Burgohondo.

El tramo que separa Burgohondo de Navaluenga no tiene mucho que reseñar, apenas un tramo de conexión de 15km aproximadamente. La cosa cambia cuando rebasamos Navaluenga y entramos en la AV-902, dirección Calas del Burguillo. Esta carretera es otro de los tramos “fuertes” de la ruta. Es una zona muy frecuentada por los moteros de la zona madrileña, debido su ratio de curvas, espectacularidad del paisaje y cercanía con la capital. Hablamos de una serpenteante carretera, de curvas medias y lentas, asfalto en muy buen estado, y todo ello rodeado de pinos alrededor de un lago precioso (embalse del Burguillo), que en verano suele ser destino de turistas o amantes de los chapuzones naturales.
Pasado este tramo, la AV-902 finaliza en la N-403, donde giraremos a la derecha dirección el Tiemblo. Este segundo tramo es muy similar, perdiendo un poco de pinar debido a un mayor urbanización de la zona. Una vez en el Tiemblo, encaramos la AV-502 dirección Cebreros. Esta carretera es relativamente lenta y de asfalto decente.
Ya en Cebreros, cogemos la AV-562, parte imprescindible de las rutas de fin de semana de los moteros de la zona. Es el llamado “tramo de las antenas”, debido a su paso cercano a una de las bases de estudio espacial de la ESA, donde se vislumbran unas grandes parabólicas blancas muy grandes en todo momento. Esta carretera además es un tramo que comienza con curvas rápidas, visibles y muy bien asfaltadas, una zona intermedia con paellas incluidas, y finaliza con un tramo más lento y cerrado, hasta llegar a El Escorial, nuestro punto de partida.





